lunes, 7 de junio de 2010

LENGUAJE MURALISTA .

¿ ES EL LENGUAJE ESTÉTICO MURALISTA DE UN NIVEL BAJO Y MENOS SOFISTICADO ?

“El mural, museo y libro del pueblo, biografía de todos, altar del culto colectivo, guiño cómplice del instante a la eternidad, siempre ha tenido enemigos porque es el único amigo estético del ciudadano en la tierra de nadie de la urbe......”



La pregunta del título nace a partir de un debate que surgió luego de una declaración de un colega que alegó: “que para hacer un mural, él, debía bajar el nivel del lenguaje para que la gente común ( que estaba a un nivel de conocimiento estético más bajo supuestamente) pudiera interpretar el mensaje.”
El colega explicaba que había un nivel alto, que él manejaba, y, un nivel de lenguaje estético popular, vulgar que era el manejado por la gente.
Su declaración causó nerviosismo en el grupo.



Al ser interpelado por esto, como para ejemplificar, explicó que si un científico experto en la teoría de la relatividad debía explicar en un lenguaje científico a una persona común esta teoría, era probable que la misma no entendiera nada, y, para que esto no fuera así debía expresar la teoría en un lenguaje más bajo.
Es válido este ejemplo?
Más allá de que el lenguaje del arte siempre se lo haya tratado en ocasiones como una disciplina científica.
Podemos comparar al lenguaje estético del muralismo con el lenguaje científico?
¿Cómo sería la representación mural en un lenguaje de nivel alto? . ¿Cómo sería la representación en un nivel bajo? .



Bueno, todas estas preguntas me surgieron a partir de dichas declaraciones.
Quizás las respuestas que se puedan hallar no logren calmar la sensación de que haya “en este caso en particular”, una soberbia típica de aristocracia artística.
Si el concepto de muralismo se puede resumir en la frase tomada prestada al principio, me pregunto si el modo de representar un mural para la gente, no tiene que ver más con la utilización de una clase de código distinto, seguramente de los códigos de representación del lenguaje estético de las vanguardias, pero que al fin y al cabo nada tiene que ver con niveles bajos o altos, ni mucho, menos con la intensión de poner al artista arriba y a la gente abajo.
Sabemos que el muralismo es un movimiento cuyo objetivo ideal es llegar con su mensaje a todos de igual manera, que es una de las características principales del mismo.




Lo que parece increíble es que algunos artistas que se aferran a esta escuela se hayan contaminado de la aristocracia académica generando una ambigüedad en su discurso. Por un lado poniéndose la camiseta de lo popular, pero por otro , dándose por pintores de élite que deben descender de los cielos comunicándose con los mortales en un lenguaje de bajo nivel.

Dentro de la amplia gama de muralistas, existen los autodidactas y los que posee formación académica.
He conocido gran cantidad de muralistas, es más, “yo”, tengo formación académica y puedo decir que, el artista formado en la academia no siempre es superior al autodidacta. He visto a muchos muralistas formados en la práctica continua mas superiores que los que poseen alguna licenciatura.
Ahora bien, queda por cotejar comentarios y artículos referentes a los códigos de lenguaje popular y académico.
Considero que el lenguaje del mural posee similitud con la narrativa literaria, ya que el mismo es como escribir con imágenes.
Por esto quiero citar unas palabras del escritor argentino Roberto Artl respondiendo a críticas acerca de su forma popular de escribir:

“...Y yo tengo esta debilidad: la de creer que el idioma de nuestras calles, el idioma que conversamos usted y yo en el café, en la oficina, en nuestro trato íntimo, es el verdadero. ¿Qué yo hablando cosas elevadas no debería emplear esos términos?, ¿ y por qué no, compañero? Si yo no soy ningún académico. Yo soy un hombre de la calle, de barrio, como usted y como tantos que andan por ahí.
Yo he andado un poco por la calle, por esas calles de Buenos Aires, y las quiero mucho, y le juro que nadie puede rebajarse ni rebajar el idioma usando el lenguaje de la calle, sino que me dirijo a los que andan por esas mismas calles y lo hago con agrado y con satisfacción......”

Es en el siglo XX -bajo la influencia de los profundos cambios operados en las sociedades globales contemporáneas y en las ciencias humanas- que el discurso académico abriría sus puertas a un estudio del arte popular.
La aparición e influencia del Muralismo Mexicano poco a poco llegó a construir algunos espacios académicos en México y el mundo donde el estudio de este arte masivo y popular se justificó sin necesidad de una referencia sin equa non a la pintura (arte por el arte mismo). Es que justamente el Muralismo condenaba al la pintura de caballete por estar vacía de contenido.
Fue el propio muralismo el que se desarrolló como un lenguaje con normas propias de intencionalidad masiva.
Por esto, considero toda intensión de establecer niveles de lenguaje como una intensión inconsciente o no de imponer una visión despreciativa de lo popular por parte de un cierto discurso académico.
Si en un principio hubiésemos podido pensar que lo popular y lo culto pertenecían únicamente a universos diferentes, debemos aceptar ahora que estos universos están aquí concebidos dentro del marco de una dialéctica jerárquica: la distancia entre el universo popular y el universo "artístico" no es el simple trecho que separa horizontalmente dos dominios diferentes, sino que interactúan entre sí.
Como resumen a todo lo aquí expuesto creo que el simple hecho de hablar de niveles para que la gente entienda un mural, esconde la verdadera cuestión de que el artista se cree endiosado y puesto en un pedestal, muchas veces subestimando al público.
Todos sabemos que existen filtros en nuestra sociedad que hacen que mucha cantidad de gente, no consuma arte, no visite museos y no se interese en observar murales; esto será tarea para los encargados de las políticas educativas, las familias y los muralistas.
El solo sentimiento de superioridad por parte de los muralistas que establecen niveles, logran abrir más la brecha de exclusión social a los diferentes sectores.

Cristian Del Vitto

2 comentarios:

Susana Velasco Martínez dijo...

...que el observador no sabe entender un mural, es por que no tiene nivel necesario...¿y no será una excusa que pone el artista para justificar que no entiendan su obra?.
Cada observador de un mural vera cosas y significados diferentes, y puede que ni coincidan con la primera intención del pintor.
Eso es uno de los secretos del arte, que puede variar en función de los ojos que lo vean.

Saludos Cristian.

Cristian Del Vitto dijo...

Susana.
Una cosa es el arte en general, con sus subjetividades; el muralismo es una rama del gran árbol del arte cuya escencia es el mensaje.
Como el mensaje va dirijido a las masas debe ser objetivo. Si esta premisa no se cumpliera, no sería muralismo. Desde el principio del muralismo en 1920 la intensión de este fue política y pedagógica, por eso no se debe dejar a la obra navegar en el mar de las subjetividades.
La obra de caballete moderna era y es condenada por el muralismo entre otras cosas por esto. Nutrida desde el liberalismo, su fin era que no tuviese un fin y un objetivo, su fin era el de vaciar de contenido ético a la obra para lanzar al mercado del arte una generación de artistas interesados en lo estético solamente.
Por su puesto que existen esepciones, pero que no atentan conta la generalidad.
Cristian Del Vitto